La atención al aquí y ahora: hic et nunc.

Hic et nunc es una expresión latina cuya traducción es «aquí y ahora». La intención es referir el momento presente, lo que está sucediendo en el instante presente, en la inmediatez del momento, y en el lugar actual. Si «nunc» se traduce como «ahora» y, por tanto, hace referencia al tiempo, «hic» se traduce como «aquí» y, por tanto, hace referencia al lugar. Así la expresión “hic et nunc” apunta al tiempo y al espacio.

El cuerpo del humano.

La referencia al humano nos obliga a hacernos conscientes de su configuración, condicionada por la dotación de cuerpo y mente. La percepción del cuerpo, su noticia, pasa por emplear la conciencia subjetiva y, por tanto, la mente. El humano no es alguien ilimitado, al contrario. La dotación del cuerpo lo limita de forma notoria. Los sentidos corporales lo limitan a una información que debe incluirse en cada uno de ellos: vista, oído, gusto, tacto y olfato. Todo lo que no puede ser registrado por cada uno de los sentidos corporales puede llevar a la consideración –mental– de ser inexistente o inapreciable.

La percepción del cuerpo puede imponerse a la conciencia, también, de acuerdo con los parámetros que los sentidos -el de la vista predominantemente- le permitan. Secundariamente, con la información aportada por los demás sentidos. Se habla del sexto sentido corporal: el propioceptivo. Este sentido informaría del posicionamiento, ubicación y movimiento exacto de las diferentes partes del cuerpo en el espacio. Al igual que del sentido interoceptivo que nos informaría de lo que ocurre dentro del organismo humano (hambre, sed, palpitaciones, orina, heces, etc), que sería el séptimo sentido. El octavo sentido, el vestibular, emplazado en el oído interno, informaría sobre todo del equilibrio del cuerpo.

El cuerpo humano aparece en el espacio, necesariamente; nos sitúa en el mundo, físico, o físico-químico. Es patente la limitación de la información que aportan los sentidos. La noción del propio cuerpo a través del poder de los sentidos, sólo nos informa de una pequeña parte del cuerpo humano. Decimos pequeña parte porque gracias a los avances científicos sabemos que el cuerpo humano es un laberinto de sistemas y aparatos en continua interacción. Los sistemas: articular, circulatorio, esquelético, endocrino, nervioso, inmunológico, linfático, muscular, tegumentario; y los aparatos: digestivo, cardiovascular, excretor, locomotor, respiratorio, reproductor.

La mente humana.

Toda la información aportada por los sentidos, especialmente de los externos (vista, oído, gusto, olfato, tacto), es susceptible de ser concientizada. Sin embargo, no necesariamente. Se puede tener información aportada por los sentidos externos de la que el sujeto humano no tiene conciencia. Si hay conciencia de la información significa que la mente humana está en acción. Dicho de otro modo, la información procesada por los sentidos, puede ser registrada de alguna manera por el cerebro humano, de forma consciente o inconsciente. Especialmente la información de los sentidos internos (propioceptivo, interoceptivo y vestibular) es la más susceptible de ser inconsciente.

La conciencia corresponde al aspecto del funcionamiento de la mente humana que aporta la posibilidad de estar en el aquí y ahora, «hic et nunc». Lo que no implica, al contrario, que estar en el aquí y ahora no comporte, necesariamente, estar con la información que aportan los sentidos internos. La mente se disociaría de la aportación de los sentidos internos que permanecería en cierta inconsciencia, junto a la parte consciente, «hic et nunc».

En el ámbito de la conciencia puede hacer aparición la atención consciente. La atención aparecería en un gradiente de conciencia, desde la inconsciencia corporal a la conciencia, en la que se focalizaría selectivamente en algo voluntariamente. Mientras la conciencia supondría un ámbito más amplio y receptivo, omniabarcante, la atención estaría más focalizada en un aspecto concreto. Pero la atención puede dirigirse más allá del aquí y ahora, voluntaria o involuntariamente, inconscientemente, sin la participación de la voluntad consciente. Es decisión de la voluntad el hecho de prestar atención al aquí y ahora frente a dejarse arrastrar por la inconsciencia que nos sacaría.

La focalización de la atención.

La práctica de la focalización de la atención consciente en el momento y la situación actual, “hic et nunc”, ensancha la percepción del instante presente. Con la alegría consecuente de un ensanchamiento así. Quizás éste sería el objetivo del mindfulness: vivir, en la medida de lo posible, en el aquí y el ahora. Sería como una suerte de entrenamiento mental en el que trataríamos de vivir en el ahora más que en el pasado o en el futuro. El efecto terapéutico de la focalización de la atención al presente pondría límite a la tentación de vivir en el pasado o en el futuro. La mente humana está llena de información cognitiva y emocional que trabaja para trasladarnos más allá del momento presente. Y que, en consecuencia, nos catapulta a vivir la realidad actual con los esquemas pretéritos de nuestra vida. Especialmente, con los esquemas emocionales traumáticos.

A menudo, las prácticas psicoterapéuticas psicoanalíticas contemporáneas tienden a focalizar la atención del terapeuta en la situación actual del paciente, más que en el pasado. Orientaciones de la técnica psicoanalítica actuales tienden a valorar la comunicación del paciente de acuerdo al impacto en el aquí y ahora de la sesión. Se trata de escuchar el discurso del paciente focalizando qué efecto provoca en el analista en el aquí y ahora de la sesión. Y utilizar esa resonancia en el analista para construir lo que se le comunica al paciente.

La atención en la meditación.

La meditación emplea la focalización de la atención como eje de la práctica. Se puede ayudar de la atención a la respiración y-o a la atención de la repetición de una palabra o mantra. La reiteración de esta práctica de concentración llevaría la mente a un proceso de silenciamiento de sus frecuentes escenarios de imágenes, pensamientos, emociones, sensaciones, sentimientos. Al final, se tomaría conciencia de un nivel más allá de la conciencia, según los relatos de las espiritualidades de diversas tradiciones. Del aquí y el ahora, de un tiempo y un lugar, se llegaría a un estado de ser sin límites, ni de tiempo ni de espacio. Del cual se puede salir, de regreso al tiempo y al espacio, al aquí y ahora.

Aquí y ahora: hic et nunc. Puesta de sol sobre el mar.

La meditación da la posibilidad de entrar en el aquí y ahora mediante la focalización de la atención por esfuerzo voluntario, con conciencia. El inicio del proceso tiene efectos en el estado de conciencia que se ensancha de manera significativa. El proceso iniciado con esfuerzo puede llevar a una cierta automatización del estado consciente que al ensancharse resulte en alegría. En alegría de vivir. Se considera que la persistencia en la atención consciente al aquí y ahora tiene efectos también a nivel cerebral, de forma significativa en practicantes experimentados.

Estos cambios pueden ser cambios estructurales y funcionales. Entre los estructurales: el aumento del grosor del córtex en las regiones relacionadas con la autoconciencia, la atención y la regulación emocional. Cambios en el hipocampo y la amígdala. La amígdala -región implicada en el estrés y el miedo– parece reducirse. Entre los funcionales: la activación más eficiente de las redes atencionales mejoraría la atención y concentración. La mejor comunicación entre las áreas prefrontales y emocionales mejoraría tanto la regulación emocional como la reactividad al estrés.

Hic et nunc y calidad de vida.

La mente humana está diseñada para la captación de información, la reflexión, la valoración, captar situaciones problemáticas, resolver desafíos, ponerse metas. En consecuencia, si está activa, a menudo se preocupa por el futuro, repasa el pasado, divaga, busca continuamente nuevos objetivos. En definitiva, la mente genera continuamente pensamientos sin la participación de la voluntad consciente, saltando de un tema a otro. Es lo que se conoce como “monkey mind”, mente de mono. Incluso cuando dormimos la mente sigue trabajando sin la participación de nuestra conciencia, fabricando sueños. De los que podemos tener escasa conciencia, sólo cuando nos despertamos. A menudo, la conciencia de los sueños es reducida y parcial.

¿Qué provoca la atención consciente? Hic et nunc? Una reducción de la actividad monkey mind. Si se puede centrar la atención en el momento y las situaciones presentes, se puede percibir más plenamente la realidad, desde una actitud receptiva. Esta actitud, al no requerir el concurso de la actividad mental inquisitiva, favorece la contemplación no judicativa de la realidad. Y la consecuencia es la pacificación de la mente hiperactiva, que dejaría de estar atrapada entre los recuerdos del pasado y las anticipaciones del futuro.

El entrenamiento de la atención al aquí y ahora favorece la calidad de la vida humana, centrando la mente en el momento presente. La atención al aquí y ahora nos libera de vivir una vida humana vivida en piloto automático, sin participación consciente. Por el contrario, potencia el vivir la vida humana desde un estado de despertar frente a un estado de sueño.

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