La mente humana es objeto de estudio de disciplinas como la Filosofía, la Psicología y la Neurociencia. El estudio de los aspectos cognitivos pertenece a ese espacio común. La Psicología, sin embargo, amplía la perspectiva a los aspectos emocionales de la mente: la actitud, el comportamiento, la fantasía, la emoción, el sentimiento, etc. A su vez, la mente se despliega de acuerdo a procesos conscientes, inconscientes y procedimentales. Siendo los conscientes aquellos en los que uno sabe que piensa, siente, imagina, etc. Los inconscientes, aquellos de los que el propio sujeto no tiene noticia. Y los procedimentales, los que se han interiorizado a base del aprendizaje memorizado. Los aspectos inconscientes de la mente son los que requieren de cierta distancia para poder observarlos. La consulta psicológica puede ayudar a desvelarlos.
La pregunta ¿cómo funciona la mente humana?, por su sola formulación, indica varias cosas. La más transcendente es el alcance de la palabra “mente” ¿Qué entendemos por mente? Tradicionalmente, por mente se ha entendido el conjunto de capacidades cognitivas (memoria, percepción, atención, pensamiento, conciencia, sensación, lenguaje, etc.) que utiliza un sujeto humano; en su normal desenvolvimiento en la vida cotidiana.
En el ámbito de la psicología, la referencia a la mente humana incluye los aspectos que transcienden el nivel cognitivo de la misma. Para incorporar, también, los aspectos emocionales. Así, la mente humana también hace referencia a la actitud, el comportamiento, la fantasía, la emoción, el sentimiento, etc. Tratar de responder a la pregunta sobre cómo funciona la mente humana nos va a llevar a atender a los diferentes procesos en que se muestra el acontecer mental; los procesos conscientes, los inconscientes y los procedimentales. Igualmente, la pregunta apunta a la consideración de que la mente no es patrimonio exclusivo de la condición humana sino, también, de otros seres vivientes. La que sí es exclusiva es la mente “humana”. De ahí nuestra pregunta inicial.
La reflexión sobre el funcionamiento de la mente es el ámbito de diferentes disciplinas científicas (neurociencia, psicología). Así como de la filosofía (en particular, de la “filosofía de la mente”). En este espacio común de diferentes aportaciones aparece la cuestión del cerebro y de su relación con la mente. ¿Es el cerebro conditio sine qua non para la emergencia de la mente? ¿Es la mente una función del cerebro? Aquí caben distintas interpretaciones.
La reflexión filosófica se ha interesado por el problema de la mente desde la antigüedad, tanto en la tradición oriental como en la occidental. Unos aportes han creído ver un dualismo en la apreciación de la diferencia entre la mente y el cerebro; otros, han podido postular un monismo.
Los descubrimientos de la neurociencia, gracias a los estudios del cerebro con tecnología diversa (encefalografía, tomografía axial computerizada, tomografía por emisión de positrones, angiograma y resonancia magnética funcional), apuntan a una localización de diferentes aspectos del funcionamiento mental en distintas áreas cerebrales más o menos difusas. Así, la consciencia, el pensamiento, la percepción se asimilan, aunque no exclusivamente, al funcionamiento del córtex cerebral; la memoria y el comportamiento, al sistema límbico; las emociones, a la amígdala. Etcétera. No hay que olvidar que el funcionamiento del cerebro responde a la interacción de una extensísima red neuronal; que, además, está vinculada con el resto del organismo biológico cuya apariencia externa configura el cuerpo humano.

La psicología estudia la interacción del cerebro con la mente humana a partir de la observación de sus fragmentos; es decir, a partir de la monitorización del comportamiento, de las emociones, de la atención, de la memoria, de la conciencia, etc. Sin embargo, la psicología puede referirse al funcionamiento de la mente sin tener que estudiar su repercusión cerebral.
No hay duda respecto de qué se entiende por cerebro humano. Es aquella zona del organismo biológico humano que está ubicada dentro de la estructura ósea, que denominamos cráneo. Plagada de infinitas conexiones de neuronas en los correspondientes espacios sinápticos. Que puede ser detectada y estudiada con tecnología diversa. Pero ¿y la mente?
Lo primero que hay que destacar es que toda afirmación que se pretenda científica o filosófica sobre la mente no puede ser sostenida más que por una mente humana. Sin mente no hay ciencia, ni filosofía, ni -por supuesto- psicología. Toda aseveración sobre el funcionamiento cerebral que sostenga, por ejemplo, la neurociencia, debe ser sostenida por una mente que está fuera de la exploración neurocientífica. La exploración del cerebro humano, debe ser realizada, necesariamente, por una mente humana que estaría fuera de la exploración; que no estaría sujeta a estudio. La actividad filosófica y la psicológica es una muestra de las posibilidades de la mente humana.
¿Qué es la mente, pues? La mente puede ser observada o autoobservada en sus fragmentos, los cuales han sido referidos más arriba. Los distintos aspectos del funcionamiento mental pueden ser identificados, explorados, estudiados y hacer comparaciones que pretendan cierta dosis de objetividad. Así podríamos decir esta persona tiene mucha o poca memoria, buena o mala atención, mucha capacidad de pensamiento, facilidad para la emocionalidad, etc.
¿Pero hay algo que unifique estos distintos aspectos de la mente? La conciencia del yo personal podría ser la nota unificadora de la diversidad mental ¿Qué es el yo personal? El intento de respuesta a esta pregunta remite a la conciencia de la propia subjetividad que no puede ser ámbito del estudio que se pretenda objetivo por parte de otra subjetividad.
¿Cómo funciona la mente humana? Hemos dicho más arriba que la mente se muestra en distintos funcionamientos que se despliegan en forma de procesos: unos conscientes, otros inconscientes, otros procedimentales. Veámoslo con más detalle ¿Qué son los procesos conscientes? Los que remiten al registro de la conciencia del propio sujeto. Así, cuando sé que estoy pensando, sintiendo, recordando, percibiendo, atendiendo, comportándome, etc., de una manera determinada; está en marcha el proceso que implica el registro consciente de mi actividad mental.
Sin embargo, en muchas ocasiones, no tengo noticia de lo que estoy pensando, sintiendo, percibiendo, etcétera; sino que ese suceder mental, de unas características u otras, se está produciendo en mi, sin mi participación consciente. Sucede en mi o ante mi o simplemente -podríamos decir-, sucede. A veces, se puede percibir desde fuera de mi yo, por otro yo, por ejemplo, con mucha mayor facilidad que para mi mismo. Por su condición de proceso inconsciente.
Existen otros aspectos del funcionamiento mental que no requieren de la conciencia para su despliegue, sino que se ejecutan de manera -por así decir- automática; después que ya se han internalizado. Estos aspectos mentales tienen que ver con los procesos procedimentales que el sujeto humano ha interiorizado en base a un aprendizaje previamente memorizado.
No hay problema con la parte consciente ni con la parte procedimental de la mente. El problema viene cuando el sujeto individual no puede acceder a la consciencia de los mecanismos de su mente; que caen del lado de su proceso inconsciente. Los pensamientos, las actitudes, las emociones, los comportamientos, las sensaciones, las percepciones, las interpretaciones, etc.; son las que emergen a causa de razones que tiene el sujeto humano pero que no son reconocidas por el mismo.
¿Cómo funciona la mente humana? La mente utiliza la capacidad de representación para ayudar al individuo a orientarse en la vida, en la interacción con el mundo, con otros yos. La manera como el yo percibe el mundo determina la manera como se establece la relación con el mismo. En particular, la atribución de pensamientos a la mente del otro (teoría de la mente). Hay que recordar que la mente busca la satisfacción y huye del sufrimiento, aunque no siempre se pueda conseguir ni lo uno ni lo otro. La frustración es parte sustancial de la condición humana. Desde nuestra más tierna infancia experimentamos satisfacción e insatisfacción en nuestras vidas, particularmente, en nuestra interacción con el mundo.
Nuestra mente nos provee de los pensamientos, las sensaciones, las percepciones, los sentimientos, etc., que en cada situación se nos despiertan; a causa de nuestra interpretación del mundo que nos rodea. Así, ante determinados acontecimientos sentimos aprobación o rechazo, satisfacción o queja, empatía o antipatía, etc. Nuestra mente tiende a la clasificación del mundo que nos rodea y de nuestra ubicación en el de manera binaria; aunque en ocasiones, nuestra percepción no es nítida, sino confusa. Estas reacciones de la mente condicionan también nuestras actitudes y nuestro comportamiento.
Nos estamos preguntando por ¿cómo funciona la mente humana? Cuando no sabemos qué nos está sucediendo o, mejor, por qué nos sucede en nuestra intimidad mental lo que nos sucede, las reacciones que sintamos; es cuando podemos pensar que estamos ante un proceso inconsciente. En ocasiones, la persona actúa en una dirección que no es precisamente la que querría sostener, pero se siente impelida a hacerlo. No nos referimos exclusivamente a los comportamientos con alguna dosis de adicción, sino a actitudes -sostenidas por redes de pensamientos, sentimientos, emociones, percepciones, etc.-; que nos empujan a estar en el mundo de una manera que quizás nosotros mismos rechazamos, pero que no podemos evitar.
La capacidad de tomar distancia de los sucesos mentales que ocurren en nuestra interioridad va a propiciar que, entendiendo las razones de nuestro mundo interno; podamos estar en mejores condiciones para elegir otra configuración mental que nos ayude a ver las cosas de otra manera. Si esta capacidad de autoobservación no es exitosa por las solas fuerzas individuales, se puede pensar en la intervención de una ayuda psicológica. La consulta con un profesional de la psicología puede colaborar a desarrollar esa capacidad de autoobservación que permita el desvelamiento de los procesos mentales inconscientes. Y esto es factible en cualquiera de los diferentes formatos de ayuda psicológica: entrevistas de orientación, consejo, psicoterapia.
súper bueno muchas gracias