Podemos sentir emociones y sentimientos gracias a una combinación de la reacción de nuestro cuerpo y nuestra mente. La información de nuestros sentidos, nuestras percepciones, prepara la interpretación que asignamos a nuestras percepciones sensoriales. Es la significación que atribuimos a lo que nos sucede lo que nos hace sentir y tener reacciones emocionales, primero, y sentimientos, después. Las reacciones emocionales se nos imponen desde dentro, sin mediar la participación de nuestra racionalidad; ésta puede aparecer después, mediante la reflexión. El proceso de pensamiento sobre nuestras emociones -y sentimientos- puede ayudarnos a comprenderlas y secundariamente decidir qué hacer, o cómo actuar respecto de ellas. Se trata de no sucumbir totalmente a la determinación de nuestras emociones, especialmente, a las negativas que pueden ser más invasivas, si nos dejamos llevar por ellas mecánicamente.