¿Para qué sirve una psicoterapia?

Contestar a la pregunta por la finalidad de la psicoterapia -¿para qué sirve la psicoterapia? -va a suponer acercarse a la delimitación de lo que se entiende por tal ¿Qué es una psicoterapia?

¿Qué se entiende por psicoterapia?

Si nos fijamos, de entrada, en la etimología de la palabra, encontramos que la misma hace referencia a dos sustantivos: terapia y psique, psico-terapia. Terapia es una palabra originariamente griega cuyo significado es “tratamiento”. El verbo “therapeuein”, del que deriva “therapia”, tiene el significado de atender, cuidar, aliviar. Por lo tanto, la psicoterapia tendrá esta intencionalidad de atención y cuidado que, yendo bien, puede significar un alivio de la situación psíquica del paciente.

Vayamos al otro sustantivo, psique. Originariamente, esta otra palabra griega, tiene el significado de “alma”, referida al alma humana. En la actualidad, la palabra psique se ha desprovisto de su significado metafísico y se asocia con el significante “mente”. La palabra latina “mens” está en el origen de mente que, en griego, la designa otra palabra distinta: “nous”.

Entonces ¿Qué es la psicoterapia? Podríamos definirla como la atención y el cuidado de la mente del paciente, pero, a través de la mente, también, del que dispensa esa atención; del “terapeuta”, de ahí proviene la palabra “psicoterapeuta”. La psicoterapia, pues, se definiría por la relación que se establece entre dos mentes, la del paciente, con la del psicoterapeuta.

Dos cerebros en conexión
Dos cerebros en conexión

¿Para qué la psicoterapia?

Ahora bien, esa atención y ese cuidado dirigidos a la mente del paciente en psicoterapia están diseñadas para aliviar su sufrimiento. Si no hay sufrimiento mental, en un sentido amplio, no está indicada la psicoterapia. Algunos conciben la psicoterapia como un proceso de crecimiento personal que, sin duda, lo es.

A menudo, lo que sucede es que el paciente empieza una psicoterapia a causa de un sufrimiento emocional más o menos molesto; que invalida una parte de su vida personal, familiar, social, laboral, sentimental, etc. Transcurrido el tiempo de la mejoría de esos ámbitos en los que se manifestaba el sufrimiento, el paciente se siente mejor; la psicoterapia le ayuda crecer internamente, por la comprensión profunda de distintos aspectos de su intimidad mental que afloran gracias al trabajo psicoterapéutico.

Psicoterapia psicoanalítica.

Existen distintos tipos de psicoterapia. Pero lo que venimos de subrayar es especialmente verdadero en el caso de la psicoterapia de orientación psicoanalítica ¿por qué? Puesto que ese tipo de psicoterapia está diseñado para el desvelamiento de los obstáculos que hay en la vida mental del paciente; dentro de su mente, que se reflejan en una y otra condiciones de su pensamiento, de sus sentimientos, de su comportamiento, de sus sueños, etc. Obstáculos ¿para qué o a qué?, para una vida más libre, más en consonancia con lo que es lo más genuino de uno mismo.

La oferta que hace el psicoterapeuta en una y otra sesión de psicoterapia es, precisamente, aportar puntos de vista alternativos a la comprensión del paciente; comprensión de si mismo, de su vida, de su sentir, de sus reacciones, etc. La contemplación de la situación vital del paciente desde perspectivas distintas a las habituales puede significar la posibilidad de cambio. Cambio ¿de qué? o ¿dónde? En las condiciones de vida insatisfactoria que tendrían atenazado al paciente, de lo contrario no vendría a picar a la puerta de nuestra consulta.

Duración de la psicoterapia.

La psicoterapia siempre se debe desplegar en un intervalo de tiempo, necesariamente. No es realista pensar, salvo contadísimas excepciones, que en una sola visita un paciente puede hacer insight de lo que le mantiene atenazado; es decir, tener una visión clara de lo que le pasa por dentro en relación con determinado conflicto que se manifieste en su vida. Y, además, que esa comprensión, le sirva para modificar de manera estable el enfrentamiento del problema.

Cada vez más existe una tendencia a la realización de intervenciones psicoterapéuticas en tiempos más breves (flash psychotherapy), especialmente, en dispositivos de salud mental pública; por la presión asistencial que se manifiesta en el sistema sanitario. Pero la psicoterapia que se precie puede suponer, la realización de un número de sesiones que desborda toda previsión inicial, sobre todo, del paciente. Y más si hablamos de personas más o menos impacientes, urgidas por la prisa de cuanto más rápido mejor.

Eso sí, un paciente que acepta un proceso de psicoterapia -especialmente, la psicoanalítica- no puede continuar un tratamiento en el que no siente esperanza. Precisamente, lo que puede ocurrir cuando el paciente empieza a sentirse mejor, internamente y-o cuando sus condiciones de vida se modifican. Estas condiciones, las que sean, si van en la dirección de mayor satisfacción, se impone la finalización de la psicoterapia, normalmente, a petición del paciente.

Resultado de la psicoterapia.

Está científicamente acreditado hoy día que la psicoterapia sirve; es decir, está fuera de dudas el valor de la psicoterapia en general, y de la psicoanalítica en particular. Se acepta la validez de la psicoterapia para el abordaje tanto de múltiples de trastornos mentales como de problemas psicológicos o emocionales; que no llegarían a la etiqueta clasificatoria de “trastorno mental”.

Ciertamente, la psicoterapia se puede entender como una técnica, pero que no se puede aplicar de manera mecánica, sino que la aplica un sujeto humano; supuestamente preparado para tal desempeño profesional, y, desde ese momento, la técnica se convierte en arte, en un trabajo artesano. Se trata de ver cómo se entiende la mente del paciente desde la receptividad de la mente del analista; proceso que requiere de las mejores cualidades empáticas del psicoterapeuta.

Pero ¿y qué resultado puede aportar una psicoterapia? Mayor bienestar personal interno que se traduce en las interacciones con cualquier ámbito de la vida de cada paciente. Está bastante acreditado hoy día que la psicoterapia sirve de mecanismo acelerador del cambio interno de la persona que sufre por alguna razón psicológica. Cosa que no negaría la posibilidad de cambiar internamente por otra vía que no fuera la psicoterapéutica, quizás con otros tiempos, otros ritmos, otras consideraciones; y, desde la perspectiva de lo que aporta la psicoterapia psicoanalítica en particular, con menos sensación de conocimiento profundo de si mismo.

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